Cuando nos orientamos con el mapa y la brújula estos son los 10 errores más frecuentes a la hora de orientarse

Existen múltiples fuentes de posibles errores que pueden equivocar al excursionista a la hora de orientarse en el medio natural utilizando el mapa y la brújula. Estos son quizá los más frecuentes:

  1. Alinear la punta de la flecha de la brújula con el extremo sur de la aguja y no con el extremo norte. Esto nos haría errar nuestra dirección 180°, es decir, caminaríamos en dirección contraria.  Hay que recordar que el extremo rojo de la aguja magnética es el que apunta al Norte
  2. No tener en cuenta los elemento que pueden causar una desviación en la brújula, como puede ser tomar una referencia al lado del coche, o cerca de algún elemento metálico como piolets, mosquetones, bastones, etc.
  3. 'Torcer el mapa'. Es decir, hacemos que el mapa coincida con el terreno. Vemos o echamos en falta una característica en el terreno pero la obviamos o justificamos como que ha cambiado o desaparecido
  4. No corregir la declinación magnética, o hacerlo de forma inadecuada. Aunque en España la declinación magnética no supera los 3° y por tanto se puede obviar normalmente durante las actividades de trekking, en otras zonas la declinación supera los 25°. Si no se tuviera en cuenta, los cálculos con el mapa y la brújula serian completamente erróneos (ver: Los tres tipos de Norte y la declinación magnética)
  5. Tomar una referencia inversa en lugar de una referencia directa. Nuevamente esto nos haría errar nuestra dirección 180°, es decir, caminaríamos en dirección contraria (ver: Tomar una referencia en el terreno - Tomar una referencia en el mapa )
  6. Errores paralelos. Ocurren cuando confundimos una característica del terreno con otra. Puede darse en condiciones de mala visibilidad o por descuido y provocaría que siguiéramos una referencia correcta de la brújula creyendo que el mapa coincide con el terreno. Puede ocurrir en cualquier sitio donde se dé una característica por partida doble, senderos, arroyos, cadenas montañosas, etc.
  7. Leer erróneamente la escala del mapa. Todo mapa debe incluir la escala a la que está hecho, por tanto antes de usar cualquier mapa revisaremos su escala. Podemos también reconfirmar las distancias usando la regla a escala que incluyen los mapas topográficos
  8. Olvidarse de comprobar de forma periódica nuestra ubicación en el mapa. Reubicarse en un mapa es más difícil que mantener controlada nuestra ubicación, máxime en condiciones de mala visibilidad. Si esta oscureciendo revisaremos bien antes de que anochezca nuestra posición en el mapa, reconfirmando nuestra posición de forma más frecuente
  9. Calcular erróneamente la distancia recorrida. Tenemos que practicar el recuento de pasos y conocer de antemano el número de pasos que damos para cubrir 100 metros. También tendremos en cuenta las posibles diferencias que se pueden dar en diferentes tipos de terrenos y desniveles
  10. No utilizar correctamente los puntos de ataque, o utilizar puntos de ataque demasiado lejanos. Si intentamos seguir un rumbo sin fijar unos puntos de ataque correctos, a medida que progresamos el relieve del terreno puede hacer que perdamos de vista nuestro destino. Un punto de ataque puede estar en teoría tan lejos como la vista pueda alcanzar, pero cuanto más cerca se encuentre más seguro será el tramo que recorreremos. Un buen punto de partida pueden ser aproximadamente 500 metros, disminuyendo a medida que perdemos visibilidad

 


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