La orientación es la ciencia de determinar nuestra posición exacta en la tierra

El objetivo de la orientación es conocer nuestra ubicación exacta en la que nos encontramos en un momento dado, ser capaces de identificar el territorio que nos rodea y poder seleccionar el mejor camino para llegar a un punto concreto. El objetivo de utilizar bien los métodos e instrumentos de orientación es conocer donde estamos en cada momento más que para localizarnos cuando nos hemos perdido, algo que es siempre más difícil.   

Cuando nos encontramos al comienzo de una ruta conocemos por tanto nuestro punto de inicio y este lo tenemos marcado en el mapa. Con este punto y prestando un poco de atención al paisaje podemos orientar nuestro mapa sin la necesidad de más instrumentos. Si no podemos orientar nuestro mapa por inspección del terreno podemos recurrir a la brújula. Situamos la línea de dirección de la brújula en 0° o 360° y la colocamos en el lateral del mapa, orientando el conjunto hasta que la aguja imantada señale el norte en la brújula (para este proceso y el resto descrito en el artículo, asumimos que en caso de declinación magnética esta ha sido corregida en la brújula).

Si conocemos de forma precisa el punto donde nos encontramos y podemos identificarlo en el mapa es que conocemos lo que se denomina nuestra posición actual. Si conocemos la posición actual podemos identificar y encontrar los elementos del terreno en nuestro mapa prestando atención a sus características. También es posible identificar elementos en el terreno usando la brújula y cotejar el rumbo obtenido con el mapa. Por ejemplo una cima que vemos en la distancia, podemos medir su rumbo en grados y trasladarlos al mapa desde nuestra posición actual y de esta forma identificarla (esto se conoce como: Tomar una referencia sobre el terreno y trasladarlo al mapa).

Es posible que conozcamos que nos encontramos en un determinado camino, o siguiendo un curso de agua, un barranco, una cresta, etc. pero no sabemos exactamente nuestra posición. Esto se denomina conocer nuestra posición lineal. El objetivo es entonces conocer nuestra posición actual basándonos en una posición lineal conocida. Para ello necesitamos cotejarlo con un dato fiable que podamos identificar, por ejemplo si conocemos un pico que es visible desde nuestra posición, tomamos la referencia y la pasamos al mapa. De esta forma la línea resultante desde el punto conocido cortará la posición lineal justo en el punto donde nos encontremos. También podemos usar nuestro altímetro. Comprobando la altitud con nuestro altímetro y localizando esa curva de nivel en el mapa que cruza la posición lineal en la que nos encontremos.

Posición actual desde posición lineal
Supongamos que estamos andando por el camino cerca de la Maliciosa, es decir, conocemos nuestra posición lineal pero desconocemos nuestra posición actual. Podemos tomar una referencia del terreno, por ejemplo el pico de la Maliciosa, que se encuentra a 253° desde nuestra posición actual. Trasferimos este rumbo al mapa y comprobamos que cruza el camino por dos sitios. Para saber en cual de ellos estamos tenemos que interpretar el terreno que tenemos alrededor. En este caso si miramos la pendiente, en el punto A tenemos una fuerte pendiente ascendente en dirección casi Oeste, y en el punto B la pendiente asciende de forma más suave y en dirección NO. El altímetro también puede ayudarnos en este caso, el punto A se encuentra a 1.725 metros y el punto B esta a 1.600 metros de altitud

El nivel más bajo lo tenemos cuando solo tenemos una idea aproximada del área del lugar donde nos encontramos, esto se conoce como posición zonal.  Para poder obtener nuestra posición actual vamos a necesitar dos o más datos fiables que podamos identificar en el mapa. Si conocemos y podemos identificar en el mapa dos elementos fiables, por ejemplo dos picos, podemos obtener nuestra posición por triangulación. Tenemos que ser cautelosos y emplear el sentido común cuando obtengamos nuestra posición por triangulación. La precisión en la toma de una referencia en el terreno puede errar en 2 o 3 grados. También al pasarla al mapa debemos contar con una posible desviación de 2 o 3 grados. Si nuestra referencia se encuentra a 5 km, un error de 5 grados es una diferencia de 430 metros de nuestra posición actual. Por tanto debemos verificar la posición obtenida cotejando el mapa con el terreno y usando el altímetro, y en caso de no encontrar coincidencias repetir la operación intentando afinar con más precisión la toma de datos.

Por tanto, recordar que la mejor forma de orientarse es usar el mapa y observar de forma continua los elementos topográficos del terreno e identificarlos en nuestro mapa sin necesidad de más instrumentos. De esta forma conocemos en todo momento donde nos encontramos en el mapa, es decir conocemos nuestra posición actual. Aunque es posible como hemos comentado el uso de instrumentos para obtener nuestra posición, por triangulación, usando una referencia y una posición lineal, usando el altímetro o trasportando una referencia obtenida por un GPS a nuestro mapa, estas técnicas no son necesarias si trabajamos correctamente con nuestro mapa y nos mantenemos al tanto de nuestra posición actual en todo momento mientras nos desplazamos.


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