Seguir una ruta con la brújula usando los 'puntos de ataque' y evitar obstáculos en el terreno con la rectangulación

Cuando tenemos que seguir una ruta en el mapa recorreremos una serie de pequeños tramos. El punto de origen de cada tramo es un lugar conocido identificado en el mapa y en el terreno. Desde este punto, tomando el rumbo que tenemos que seguir en el mapa, vamos que buscar un elemento identificable, un árbol, un montón de piedras, la curva de un rio o cualquier otro elemento característico del terreno que se encuentre en nuestro rumbo. Este elemento del terreo se denomina 'punto de ataque'.

Conociendo nuestro punto de ataque, podemos dejar la brújula y dirigirnos, siguiendo el camino más cómodo para nosotros, hasta nuestro punto de ataque. Una vez alcanzado este, recuperamos la brújula y repetimos el proceso nuevamente hasta alcanzar nuestro destino. 

Con visibilidad optima, un punto de ataque puede situarse a cualquier distancia, siempre que nos alcance la vista. Lo normal es que las diferencias de pendiente, la vegetación etc. limiten el campo de visión, por lo que se suelen marcar puntos de ataque de 500 metros.  Si las condiciones de visibilidad son malas, los puntos de ataque serán mucho más cercanos, incluso de unos pocos metros en condiciones extremas. 

Si tenemos un punto visible en toda la ruta, incluso más allá de nuestro destino, como un pico característico de una montaña, y la visibilidad es buena, podemos comprobar constantemente el recorrido que estamos haciendo con este punto. Este tipo de comprobación también se puede realizar con los astros, el sol de día y la luna o las estrellas de noche. Debemos, eso sí, tener en cuenta que estos astros no permanecen estáticos (excepto la Estrella Polar). Con un movimiento máximo de 1° cada cuatro minutos, y teniendo en cuenta que en microorientación es asumible diferencias de unos pocos grados, podemos recorrer distancias de 4 o 5 kilómetros antes de tener que reajustar nuestro punto de referencia (esto es cada 10 a 15 minutos).

Cuando preparamos nuestra ruta antes de salir de casa, debemos prestar atención a características que nos puedan servir de indicativo de que nos encontramos en el camino correcto, o que en determinado punto hemos rebasado nuestra ruta. Cruces de caminos, cauces de agua, puentes, desniveles, etc. son buenos indicadores para tener en cuenta y nos permiten comprobar que estamos en el camino correcto.

 

Como evitar obstáculos

Según vayamos progresando en nuestro camino siguiendo la ruta marcada por la brújula, podemos encontrarnos con obstáculos que nos impidan seguir el camino directo hacia nuestro punto de ataque (un barranco, una pendiente helada, un curso de agua, etc.).

Cuando se trata de obstáculos pequeños, en los que podemos ver al otro lado, podemos buscar un punto de ataque al otro lado de igual forma que hemos hecho antes y dirigirnos a este siguiendo el mejor camino que encontremos. Pero si el obstáculo nos impide ver el otro lado, como una zona boscosa muy densa, un precipicio, etc.,  debemos realizar una maniobra llamada rectangulación, siguiendo estos pasos:

  1. Nos situamos frente al obstáculo en dirección a nuestro destino, es decir, la dirección que marca nuestra brújula
  2. No vamos a mover el limbo de la brújula en ningún momento, para evitar errores y mantener la referencia inicial
  3. Estimamos el tamaño del obstáculo (si es posible lo medimos en el mapa)
  4. Ahora vamos a tomar un rumbo, 90° a la derecha o a la izquierda. Sin mover el limbo y en nuestra posición inicial con la aguja roja apuntando al Norte en el limbo de la brújula, giramos el cuerpo hacia la derecha o izquierda hasta que la aguja roja apunte al Oeste o al Este respectivamente (lo que equivale a sumarle o restarle a nuestro rumbo 90°)
  5. Ahora nos desplazamos en esa dirección contando los pasos
  6. Cuando lleguemos al borde del obstáculo nos detenemos, giramos de nuevo el cuerpo hasta que la aguja roja apunte al norte (es decir nuestro rumbo original) y caminamos siguiendo nuestro rumbo hasta sobrepasar el obstáculo
  7. En el borde del obstáculo nos detenemos nuevamente, y realizamos el giro de 90° al lado contrario del punto 4 y recorremos los mismos pasos que hicimos en el punto 5 pero en dirección contraria
  8. En este punto hemos sorteado el obstáculo y nos tenemos que encontrar en nuestra ruta original. Paramos, giramos el cuerpo hasta que la aguja roja apunte al norte (es decir retomamos nuestro rumbo) y proseguimos el camino
Evitar un obstáculo con la rectangulación
Cuando encontramos un obstáculo que nos impide ver al otro lado podemos mantener nuestra ruta desviándonos en ángulos rectos hasta retomar finalmente nuestro destino, lo que se conoce como rectangulación. No debemos tocar el limbo móvil de la brújula, y podemos girar la brújula para que apunte al Este u Oeste (dependiendo de si giramos a la izquierda o la derecha), o podemos mantener la brújula mirando en todo momento a nuestro rumbo original y mantener la dirección de nuestra marcha a derecha o izquierda de la brújula

Cuando los obstáculos son muy grandes se suele realizar la maniobra de rectangulación de forma escalonada. Es decir, realizamos varias veces los pasos 4 a 6 que hemos descrito y luego se realizan las mismas veces al lado contrario. Contra más compliquemos la rectangulación, más fácil será cometer un error por lo que minimizaremos al máximo el número de escalones.

 


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